Fundación de Montevideo


Juan V había resuelto consolidar para Portugal la posesión de la margen oriental del Río de la Plata y para ello, ocupar la bahía de Montevideo y levantar en ella una fortificación que permitiera rechazar cualquier ataque enemigo. El 22 de noviembre de 1723, llega la expedición portuguesa a la solitaria bahía montevideana, comenzando de inmediato el desembarco y la iniciación de las obras, con excavaciones y elevación de terraplenes.

Pero todo ésto fue advertido por Pedro Gronardo, que regresaba de haber acompañado un navío inglés. Apenas llegó a Buenos Aires dio la alarmante información, la que fue trasmitida de inmediato al gobernador que era don Bruno Mauricio de Zabala y quien, de inmediato dispuso la organización de una fuerza para marchar sobre Montevideo.

Freitas al enterarse de la cercanía del jefe hispano decide abandonar presurosamente el lugar ocupado y las obras de fotificación.

Así fue que, sobre las mismas, el capitán Alonso de la Vega izó el pabellón español, que flameaba al viento cuando Zabala llegó al lugar en los primeros días de febrero de 1724.Venía con Zabala el ingenieró don Domingo Petrarca, el cual sobre las propias bases de fortificación de los portugueses continuó trabajando.

El 25 de marzo llegó un contingente de 350 indios, de los mil que Zabala había reclamado a las reducciones jesuíticas para trabajar en las obras de fotificación.

El 19 de noviembre de 1726, entró al puerto la nave Nuestra Señora de La Encina al mando del capitán Bernardo de Zamorateguí. Traía de las Islas Canarias veinte familias.

Fué Pedro Millán, un capitan español natural de Llerena, quien por encargo de Zabala, vino a esta banda a realizar el primer padrón de los vecinos de Montevideo (20 de diciembre de 1726).

Por encargo del mismo gobernador, fijó los límites de la jurisdicción de Montevideo y procedió al reparto de solares dentro de la planta urbana (24 de diciembre de 1726).