En nuestra flora, el árbol puede llegar a ser corpulento: 10 a 12 metros de altura. Prefiere suelos bajos y húmedos naturalmente, pero se adapta a cultivos en parques y jardínes. Su madera, blanda y liviana, admite uso artesanal. Este árbol, de aterciopeladas flores rojas, además de ser nuestra flor nacional representa, en forma simbólica, a la Escuela Pública Uruguaya. En el año 1944 se le declaró flor de nuestra escuela pública, debiéndose plantar un ceibo al frente de las mismas en toda la República. Nuestros primeros habitantes le prestaron especial atención; en primer término por su utilidad aunque, al igual que el Ombú, su leña no servía para el fuego, los indios ribereños, utilizaban su madera para la construcción de balsas, los chanáes con sus flores daban color a sus trabajos de alfarería y su corteza, machacada y aún fresca, era utilizada para la cura de las heridas causadas por el feroz Jaguareté (Tigre) de nuestros campos, y en segundo término por su belleza. |